SIGLOS…DE ORO…

Hoy me gustaría hablar un poco de Historia. No, que no se me asuste nadie. Nada de sesudas disertaciones. En absoluto. Se trataría más bien de un cierto análisis comparativo de diferentes épocas, separadas por el tiempo, pero entre las que se pueden observar algunos paralelismos, desgraciadamente, diría yo…

Hablemos pues del llamado” Siglo de Oro”, una época de la historia española que, según los eruditos actuales, abarcaría desde 1492, año de la publicación de la Gramática Castellana de Nebrija, y, cómo no, del inicio de la colonización española de América, hasta la muerte de Calderón de la Barca, en 1681, es decir, en realidad más de un siglo. Durante este período España lideró el occidente, ampliando su imperio. Los Austrias instauraron su dinastía reinando en un Imperio en el que, según la famosa frase, “no se ponía el sol”.

En lo que concierne a las artes, en todas sus vertientes, es innegable que se produjo un florecimiento general, paralelo al Rinascimento italiano: pintura, arquitectura, literatura…todo experimentó un auge importante, que corría parejas con los descubrimientos, y sobre todo las riquezas, que llegaban del Nuevo Mundo.

Pero…y como siempre existe el “pero”. En lo que concierne a la trayectoria del ser humano sobre este mundo, siempre, siempre hay un “pero”…En efecto, mientras en los palacios los miembros de la nobleza, y los grandes comerciantes, veían transcurrir los días, los meses, los años, parapetados dentro de sus gorgueras almidonadas, con la espada al cinto, y los prelados vestían la púrpura, luciendo anillo y cruz de oro al pecho, el pueblo criaba pícaros, hambre y parásitos varios, en triste hermandad…Las valiosas especias que provenían de las Américas perfumaban las cocinas privilegiadas, y mientras tanto lazarillos con vocación de inmortalidad, le sisaban queso y vino al ciego de turno. Sedas y encajes adornaban cuellos y puños de blanca piel, al tiempo que la sarga y el esparto cubrían callosidades y vergüenzas de menos categoría.

Las calles eran inseguras, las tabernas se llenaban de ruidosos compañeros de juergas, estudiantes fogosos, mozas en busca de alguna moneda, y plebeyos deseosos de ahogar sus carencias en un vino más bautizado que el Duque de Alba, y más peleón que conquistador novel de las nuevas Españas. Los alguaciles hacían su ronda, y los recaudadores su procesión en busca de tributos con los que financiar las empresas de alta alcurnia. Las iglesias estaban llenas, y las escuelas medio vacías. Los sacerdotes predicaban conformidad ante lo prescrito por el Altísimo, y el pueblo se preguntaba en algún sacrílego momento, porqué el Altísimo no repartía un poco mejor esas prescripciones…

Y ahora, amigos lectores, por un momento párense conmigo y díganme si alguna de esas circunstancias no les suena de algo…salvando naturalmente las distancias de tiempo y sociedad.

Desde luego nadie nos mira encaramado en una gorguera primorosamente plisada, ni todos los sacerdotes predican resignación…(Por fin sabemos que el Altísimo no se dedica a prescribir penalidades, si no que estas tienen un origen muchísimo más “humano”, o mejor dicho, inhumano). Ahora los nobles de entonces, ya no de sangre si no de dinero, nos miran desde la pantalla del televisor o del ordenador, o desde las páginas de un periódico. Y en cuanto a la brecha entre los que dictan su ley, y los que la sufren, sigue siendo igual de profunda. Igual de injusta. Igual de dolorosa…El pícaro sigue campando por nuestros lares, los niños no le sisan al ciego, pero buscan en el contenedor de la esquina. Los compañeros de juerga siguen yendo al bar, a festejar esta vez la victoria del equipo de sus amores, y muchos desesperados continúan ahogando sus penas en el fondo de un vaso…o con la música de la tragaperras o el póker televisivo. En cuanto a los alguaciles, los hay de todos colores y vestimentas, a veces con las manos atadas, y en otras ocasiones más sueltas…Algunos jueces, en busca de la Justicia, se enfrentan con la “Ley”, y los recaudadores ya no precisan caminar por las calles en busca de dineros, sino que cómodamente ordenan transferencias y apremios, desde un acogedor sillón.

Este es nuestro “Siglo de Oro”, amigos lectores. Un siglo en el que las comunicaciones vuelan…, para hacernos saber que nos queda mucho por aprender…En el que se experimenta con nuevos sabores gastronómicos, mientras en los comedores sociales hay largas colas. En el que los coches se aparcan solos, y las personas son deshauciadas en grupo. En el que somos líderes en deporte, y colistas en cultura. Un siglo en el que, a diferencia de entonces, muchos optan por ir a descubrir, no las Américas, sino Alemania, Canadá, Australia…y no con el mosquete en la mano, sino con la esperanza en el corazón. Es un siglo, amigos, en el que, y en esto sí han cambiado las cosas, en este país “sí se pone continuamente el sol”…

Pero no quiero terminar así, en penumbra. No es mi estilo, ni mi deseo, ni mi objetivo. Solo quisiera decirles que toca mirar atrás, y aprender del sufrimiento de aquellos tiempos, de todos los tiempos, para tomar las riendas de nuestra sociedad y demostrar que somos capaces luchar por cambiar este triste “Siglo de Oro”, por un futuro en el que por fin, amanezca de verdad el sol.

Anuncios

CARICIAS DE ACERO, PALABRAS DE HIELO

MUJER PENSANDO
Escribir este artículo se me hace difícil. Difícil porque es una ardua tarea la de pretender encerrar en el limitado contenedor de las palabras, todo el torrente de sentimientos que se genera en el interior de una persona, cuando se habla, cuando se escucha acerca de la violencia en el hogar. Ojo: no solamente de la violencia del hombre hacia la mujer, sino de toda aquella manifestación agresiva de una persona hacia otra, en el marco de la familia. De esposo a esposa, de esposa a esposo, de pareja a pareja, de padres a hijos, o viceversa…Todo un triste abanico de posibilidades que, cuando se materializan, provocan reacciones diversas, que van desde la incredulidad hasta la repulsa; desde la humilde vela encendida, hasta la manifestación multitudinaria.
 
Yo, por mi parte, quisiera puntualizar un par de cosas al respecto, que me parecen sumamente importantes.
 
En primer lugar creo que se debería, si no equiparar, sí aumentar la importancia del maltrato psicológico, sobre todo ante la opinión pública. Si la violencia física puede acabar con la vida de la víctima, el maltrato o la violencia psicológica, pueden, y de hecho lo hacen, terminar con el alma de la persona que la sufre, con su vida interior, e incluso comprometer gravemente su estabilidad mental.
El maltrato psicológico no deja huellas visibles; no se refleja en moratones ni contusiones. Es algo más sutil, que se va infiltrando día a día en la víctima, minando su autoestima de modo que, al final, la persona sólo es una sombra de lo que fue. La continua repetición de palabras y actitudes despreciativas, la reiteración de calificativos negativos sobre la víctima, la llevan a asumir esas opiniones ajenas como algo real y general: se llega a creer inútil, vaga, mala esposa o esposo, ignorante, mal padre o madre, mal hijo o hija…y así un largo etcétera de calificativos que dejan de ser simples insultos, para convertirse en defectos que se ve incapaz de superar, o, lo que es peor, que ni tan sólo quiere superar…
La persona maltratada termina por asumir que es una nulidad en todos los aspectos, e incluso, que el o la maltratadora, le “hacen el favor” de seguir con ella, a pasar de todos sus defectos.
Todo se vuelve de color negro. El hogar pasa a ser una cárcel, de la cual ni siquiera se quiere escapar, ya que, de hecho, también es un refugio en el que esconderse: si uno está tan por debajo del resto del mundo, para qué va a salir a la calle!…
El trabajo es una carga, y a la vez un desahogo. Desahogo, porque se sale del ambiente agobiante del hogar, y carga porque la baja autoestima acaba por afectar al rendimiento laboral.
Se van dejando las amistades, y, si ellas no insisten, la relación acaba por desaparecer.
La familia percibe que algo pasa, pero como no hay signos “físicos”, no se sabe bien qué ocurre, ni como actuar. Y, en el caso de que la víctima comente su situación, se le intenta “quitar hierro” al asunto, con aquello de que “en la vida hay temporadas más difíciles que otras”.
Pero lo peor llega cuando la víctima ni tan sólo quiere luchar. Cuando se cree tan poca cosa que no encuentra razones para pelear por sí misma. Se limita a dejarse llevar por la situación, viendo pasar los días, y terminando por caer en una depresión, o en ocasiones en una adicción, que jugará en su contra. Se convierte, en resumen, en una “muerta en vida”.
Así, en ocasiones, ese tipo de violencia, de maltrato, se sufre en silencio, a veces sin ser consciente de ello, y, en el hipotético caso de serlo, se auto-emiten mil excusas para enmascarar su existencia: En el caso de los hijos, se argumenta que “los jóvenes pasan momentos difíciles”; en el de los padres, “Mi padre/madre, es así. Siempre ha sido autoritario”; en el del marido o mujer: “Es que es celoso/a, y/o tiene mal carácter. Además, llega cansado/a del trabajo”, o “El/ella, tiene estudios, y yo no…”, o “Es que está en paro…”, etc, etc, .
La cuestión es que la víctima tiene la convicción de que el maltratador  no actúa de esa forma por hacer daño, sino que el pobre pasa `por un mal momento, y lo hace “sin querer”..O, peor aún : “Es que yo no lo hago bien. soy mal esposo/a, pareja”, “No he sabido educar a mis hijos. Los abandoné mucho tiempo, para irme a trabajar”, “Soy tan estúpido/a, en comparación con mi pareja..!”
En resumen, y para terminar: el maltrato psicológico es una realidad terrible, y poco asumida en nuestra sociedad. Acaba con la víctima lentamente, y la convierte en un ser sin voluntad, lleno de miedo (o de rabia), y absolutamente acomplejado. Se diferencia del acoso escolar y laboral en que proviene de las personas más próximas, y de las que se espera, y se tiene derecho a recibir, el máximo apoyo y la mayor lealtad. No es lo mismo el desprecio y la agresión verbal de un jefe, de un compañero de trabajo o de clase, aunque experimentarlo sea muy, muy duro, que el que se recibe de alguien mucho más próximo, en quien se han depositado cariño y confianza.
Es por ello que hago una llamada a la conciencia de los ciudadanos: Persigan el maltrato físico con todo el rigor que merece, sin distinguir sexo ni condición. Denuncien a los agresores, y exijan que caiga sobre ellos todo el peso de la Justicia. Pero también aprendan a detectar al que utiliza la palabra como arma arrojadiza. Apoyen a las víctimas, con todos los argumentos que puedan reunir. Ayúdenlas a hablar, y a recuperar su dignidad perdida. Así, solo así, podremos curar las heridas que producen, no sólo las caricias de acero, sino también las palabras de hielo.
 

L’OU DE COLOM

Imonumento

L’ou de Colom. Vés quines coses de debatir, oi?

Diuen que Colom va posar dret un ou de gallina, i va aconseguir, amb un copet al lloc oportú, i amb la força justa, que conservés l’equilibri, davant la mirada incrédula dels presents. En realitat el que volia demostrar el navegant, era que tot és ben fácil… quan algú ho fa primer que tú…

De fet Colom va ser un personatge agoserat i arrogant, …i molt segur de sí mateix, està ben clar. Una raça que no s’extinguirà pas, això és segur…!

Com ell n’hi ha, n’hi ha hagut, i n’hi haurà a grapats, personatges, tocats pel Destí i per una tenacitat, de vegades fins i tot molesta, que han portat a terme fites, descobriments, paus, guerres, injustícies, revolucions, enfrontaments i acords, que han marcat la Història humana “per in eternum”.

I, evidentmen t, entre tots aquests fets, n’hi ha que ens meravellen, ens admiren, ens omplen d’orgull, i d’altres que ens repugnen, ens avergonyeixen, com a espécie humana, i que fins i tot ens fan fàstic…Però, es clar, es tracti dels primers o dels segons, el fet innegable es que “sóm fills” de tots ells: dels bons, i dels dolents; de les llums, i de les ombres. I això, amics meus, no hi ha qui ho esborri….

Tot això vé a col-laciò del rebombori mediàtic que ha provocat el tema “Estàtua sí, estàtua no”, del bon Cristòfor Colom, els darrers dies. Els que em coneixen una miqueta saben perfectament quina és la meva manera de pensar. La meva familia va patir directament la presió de la dictadura del general Franco, i es va haver d’exiliar. El meu avi era republicà de cor, però, per sobre de tot, abominava de qualsevol tipus de dictadura, violencia, esclavitud, i demés manifestacions de la part més fosca de l’ésser humà. Amb això vull dir que no “em caso amb ningú”, que el lliure pensament és la meva ideología, però que tot i així, del que no soc pas sospitosa, en absolut, és de la defensa de segons quines “posicions”…, ja m’enteneu!

Doncs bé; partint d’aquesta base crec que en el moment social i polític que estem vivint, el tant cacarejat tema del monument és la bajanada més gran que es podría imaginar, i per dos motius fonamentals: el primer, la Història és la que és, i traient i posant monuments no farem pas que canvii. I segón: aquestes temàtiques de “aparença”, són el que s’anomena vulgarment, la xocolata del lloro.

Pensem una miqueta. El recorregut de la Humanitat n’és plé d’oportunistes, il-luminats, gent sense escrúpols, dictadorets i dictadoràssos. Començant pel primer al qui se li va acudir, encara amb calçotets de pell, esbatussar la resta del personal, per ser el “mascle alfa” del cotarro, fins a les ànsies de poder avui dia, de….en fi, de un fotimé de personal de tots els colors ideológics, els personatges, que al cap i a la fi són homes i dones, i no superheróis, encara que ells i nosaltres ho creguem màsses vegades, han anat alternant honestedats i ambicions a dojo. Ara bé, ¿en algú, que no sigui un sonat de l’ISIS, se li ha acudit enderrocar les estàtues de Ramsés II, i posar en el seu lloc una en homenatge al poble egipci, oprimit pel seu faraó, que era “Gran”, pero ni molt menys un sant? ¿O desmuntar les escultures de César Octavi August? ¿O, més a la vora, aturar la cavalcada de en Francisco Pizarro, a Trujillo, descobridor que en va fer de ben grosses, a la vora del Machu Picchu? De moment no. I espero que no es faci mai. Perqué “són” História, reprobable o no, però Història. I destruïnt les imatges, no reformarem el passat per art de màgia. A mí, personalment, Pizarro i companyia em semblen personatges prou sinistres. I no diguem Torquemada, Robespièrre i Alexandre Borgia. I, aquí no ens hem quedat pas curts:  Pere, el Cerimoniós no era pas un monjo contemplatiu, i Nicolau Eimeric va fer socarrimar per presumpta heretgia, a un bon nombre de catalans del segle XIV…Alguns d’aquests personatges van ser foscos, molt, mentre que d’altres, les seves actuacions ambicioses, van propiciar avenços en diversos camps. Però, repeteixo, el més important és NO oblidar-los, no esborrar-los, perque esborrariem part del guió monumental que suposa la História i del qual, com a escriptors de relleu que sóm, n’hem de saber l’argument que ens ha portat fins aquí, per saber escriure’n la part que ens pertoca. “Saber” i “recordar”, permet opinar, apendre, i no repetir les barbaritats anteriors. Oblidar només serveix a madame La Ignorància, i aquesta, condemna a repetir els errors comesos…

Aixó no vol dir callar, ni lloar a ingú que no ho mereixi. Vol dir ser sufcientment madurs com per mirar el que no ens agrada, fit a fit, i lluitar perqué segons quins episodis no tornin a succeïr.

En segon lloc parlava jo de la xocolata del lloro. O podem parlar del arbres, que no deixen veure el bosc. Vull dir que els “gestos” populistes, que no populars, em repugnen bastant, vinguin d’on vinguin. Derribar Colom, i posar-hi en el seu lloc una escultura dels indígenas oprimits pels descobridors/conqueridors/espremedors del continent americà, no retornarà la peduda dign itat a ningú. En canvi treballar per tal de que qui ve d’allà, o de qualsevol altre país del món, sigui, no ja tractat, sino mirat com un ésser humà igual a nosaltres, aixó SÍ que desagravia, sí que dignifica, sí que esborra llàgrimes, sí que ens fa socialment justos.

Els focs d’artifici, els cops d’efecte, les paraules grandiloqüents, són patrimoni dels qui pretenen que el poble pensi poquet, i es deixi embadalir per les seves lluminàries. Aixó s’ha fet desde que el món és món. “Panem et circenses”, i si el “panem” escaseja, fotem-li “circenses” a cabassos. Ho han fet, i ho fan dretans i esquerrans. Crec que ja toca que ens fixem en les promeses acomplides, en els drets respectats, en les necessitats cobertes. Toca destriar el blat de la palla, i fer servir, d’una vegada per totes, la única cosa que farà que els crims i les barbaritats no es repeteixin: la nostra consciencia, i la nostra conciencia, humanes.

 

OMBRES DINS UNA NIT D’ESTIU…

NOCHE 2

 

Hipòlita, endurida i marcial amazona, em va costar trobar-te ¿saps?  Eres allà, enmig les ombres del meu interior, perqué, en el fons, moltes portem una “Hipólita”, amagada dins nostre. Una dona lluitadora, de pensament independent, i capaç de mesurar-se amb qui sigui, cara a cara, sense embuts. Sense les anomenades “armes de dona”, que quasi sempre ens sòn adjudicades  automàticament. Rés a veure amb aquella Tamora, que jeu dins el bagul dels records, encisera, cruel, brutal i seductora: ésser fet de manipul-lació i venjança suïcida. No. Rés a veure..!En absolut! Tú ets tan forta, amazona! No pas una supervivent, sino una “vivent”! Enun món fet pels homes i governat pels homes, tu ets la nota discordant, que pot mirar dret als ulls a qui gosa contemplar-te amb lascívia.

No: tú ets dona, però primer ets ésser humà. Capaç de seduïr, malgrat el teu posat marcial i dur, però susceptible també d’ésser seduïda…quan cal! O, si més no, de fer-ho veure. Cella enarcada i somriure irónic, davant el paternalisme i l’autoritarisme masculí. Vençuda militarment per algú que, ho saps perfectament, mai podrà véncer la teva naturalesa interior. Enganyosament sotmesa, somrius amb la comisura dels llavis, camí del tàlam nupcial, de la mà de la prepotència, feta home.

Ningú no ens parla del despertar, l’endemà de la nit màgica. Ningú no ens diu qui va porta qui, al cim dels cims…Déixa’m que ho endevini: la Natura va véncer la Supérbia, i la Inteligéncia la Gosadia inflada, en un combat físic, de igual a igual…Aixó és el que et desitjo, Hipólita. Desde el fons de la meva ànima de imitadora de la realitat “imaginada”…

Sempre guardaré un record especial de tú…Ho pots ben créure! I quan el meu cos ja no respongui, i els meus ulls hagin perdut el seu esclat, pensaré en tú, i no oblidaré que la força resideix en una cella enarcada, en un somriure directe, i en un esperit fort i senzill. I això, “bonica Hipólita”, aixó no té edat…!

 

I tú, Titania? Rialla misteriosa. Senyora del bosc i els seus enigmes. Lliure! Oh, tan lliure!..Tant com un rierol de muntanya, com una font mormoladora, com un xiuxiueig dins les ombres…Tan fràgil, dins la teva fortalesa…Tan vulnerable, en les mans d’aquell a qui, en el fons, estimes, com l’arbre estima el vent que el bressola, de vegades suaument, i d’altres doblegant-lo amb la seva fúria…!

El mires, reina etéria, i fas lliscar el teu peu nú sobre la molsa i el bresc, mentre el reptes amb els ulls, i, fetillera, deixes anar una rialla, gelosa de l’aire que respireu…I, mentre defenses el que consideres teu, senyorívola i joganera, la teva ànima es rendeix a l’influx d’un encanteri, que només “ell” pot exercir sobre tú…

No n’est pas d’innocent, tampoc. Jugues, desde que el bosc és bosc, desde que les lluernes il-luminen les seves nits. Perqué, en el fons, saps que només jugant al mateix joc que el teu Senyor, tú podràs ser la seva Senyora: podràs tenir-lo al teu palmell, i ell a tú en el seu…Perqué saps que la dansa només pot ser possible quan, els qui dansen, trepitgen el mateix terra, respiren el mateix aire, travéssen el mateix Univers lliure…

La nit avança en els confins del teu regne…L’encanteri és fon, amb les paraules, amb la voluntat del teu Senyor, satisfet de la seva trapelleria. I, en despertar, els teus ulls el busquen…Amb recança, però…¿Que s’en ha fet de la soledat del teu llit perfumat?, ¿Qué del murmuri encisador de mil petjades en la nit? ¿Qué del somni estrany i absobent?

Ell et mira…Vols créure’l, però dins l’aire la pregunta vola, sense paraules…”¿Has jugat un cop més, Senyor meu?” La seva rialla i la teva es barregen, dansant… quan el sol s’albira en els límits del vostre regne, les mans signen la treva, les complicitats tornen…perqué, al cap i a la fi, si la Natura juga continuament a l’encanteri i el miracle, i és enfantinament trapella, ¿quin és el teu, el “vostre” Destí, si no el de jugar eternament?…I és per aixó, Titània, que he arribat a estimar-te..!

UN ALTRE HISTÒRIA, UNS ALTRES DRACS…

 

El sol anava recorrent lentament el seu camí, en dirección a ponent. Però en aquella hora del dia els seus rajos encara es feien notar amb força. El cavaller sentía les petites gotetes de suor, reglimant-li la pell del coll, i degotant sobre el seu front. La cuiràssa li pesava, i l’elm era com un cercle opressiu que li empresonava el crani. Sentia el cos pesant i adolorit, com si fos un feix de blat, recent batut a l’era.

L’home va decidir fer un alt en el camí, i es va dirigir vers un grupet d’arbres que, de la vora estant, semblàven voler temptar-lo amb la seva ombra refrescant. Va lligar la seva muntura amb cura, deixant que ramonejés els arbusts i l’herba a plaer. Després, i amb un sospir, es va deixar caure sota els arbres, recolzant la esquena contra el tronc del més robust. Va posar la seva espasa al seu costat, i va aclucar els ulls, desitjant que les imatges de les darreres jornades s’esborréssin de la seva ment, amb la mateixa facilitat amb que desapareixia el paisatge en tancar-los…Hagués donat hores, dies de vida, per no sentir aquella insatisfacció permanent que s’havia instal-lat feia un cert temps, dintre seu. ¿O potser hi havia estat sempre? No ho podía pas asegurar…De fet ja no recordava en quin moment i per quina raó, aquell rossec insistent li havia començat a mossegar l’ànima…

Va obrir els ulls; va agafar una branqueta de romaní, i li va començar a donar voltes entre els dits, tot observant-la…Era tan simple i tan perfecte aquella branqueta! Senzilla, amb les seves minúscules flors blavoses…De sobte es va adonar de que si el seu pare, si els seus companys d’armes, poguéssin véure’l en aquells moments, es farien un bon tip de riure!…Encara que el seu pare pot ser no riuria pas. No. Decididament el que faria seria clavar-li un d’aquells sermons demolidors, que parlàven d’honor, de cavalleria, de guerra, de vassallatge….de totes aquelles coses que per ell, pel senyor de Blancafort, eren importants. Les més importants. Les úniques importants, pot ser…

El cavaller va recolzar el cap sobre el tronc i, sospirant, va tornar a tancar els ulls. El perfum del bosc era dolç, i el silenci només era interromput pel sorollet que feia el seu cavall, i pels cants alegres dels ocells. Poc a poc, els seus pensaments es van anar encalmant…

De sobte, va sentir unes passes que s’apropàven. Obrí els ulls i, instintivament, va agafar l’espasa que reposava al seu costat. Es va posar dret d’un salt. Pel caminet pujava un viatger el qual, per la lentitud dels seus passos, semblava d’una certa edat. Anava cobert amb una capa fosca, amb una caputxa que li tapava el cap, i part de la cara, i a la ma dreta hi duia un bastó, per ajudar-se a caminar. Una mica més tranquil, l’home va baixar el braç armat, mentre el desconegut s’aturava a la seva alçada.

– Bon dia, cavaller. Deu vos guard- saludà el vell.
-Que Ell us acompanyi, germà- respongué.

– ¿Em permetrieu descansar una estona a l’ombra d’aquests arbres? – inquirí el caminant- Fa unes bones hores que camino, i els meus òssos comencen a fer-me memoria de que ja no soc pas tan jove…!

– Si us plau, amic, seieu.- respongué el cavaller- Descanseu el vostre cos i, si ho desitjeu, duc  aigua en el morral. Pot ser no será massa fresca, però us ajudarà a recobrar forces.

– Que la Providència us pagui la vostra bondat. No és pas habitual que un cavaller com vos sigui tan considerat amb un desconegut caminant com jo.

– Una de les normes que diuen ens han de distingir, és la d’ajudar al necessitat. No faig altre cosa que acomplir-la.

El vell es va retirar la caputxa de la cara. El rostre, solcat d’arrugues, era el d’un home que tot just està a punt de trapassar el llindar entre la maduresa i la vellesa. Una xarxa de fines arruguetes al voltant dels ulls, donàven fé d’un carácter afable i, fins i tot rialler, mentre que unes altres, gravant el front, demostràven un tarannà reflexiu. La mirada era profunda, i impregnada de serenor.

– ¿Veniu de molt lluny?- preguntà el cavaller.

– Oh, sí! De l’altre banda del món, podria dir…Encara que sempre volto pels camins. Fa anys vaig decidir que, quan el Senyor em cridés al seu costat, havia de conéixer la seva Creació, inclós l’ésser humà, el millor posible. Penso que aquesta és una del les raóns perque ens hi hagi posat en el món.- el caminant va fixar els seus ulls inquisitius en el jove soldat.- I vos, senyor, ¿On us porta el vostre camí?

– Torno a casa. Després de combatre contra el senyor de Puymorens, la sóla cosa que desitjo és arribar a la meva llar…

– Us veig molt sól, per tornar de la batalla…¿No haurieu d’anar  acompanyats de les vostres osts? Es perillòs per un cavaller com vos. Podrieu topar-vos amb algún enemic desertor…

– Vaig escollir tornar per un altre camí, tot sól. – va respondre, sense mirar directament el seu interlocutor- M’estimava més tenir temps per mí…

– Perdonéu, senyor!- digué el vell- No volia pas ser indiscret. Només se’m feia estrany…

– No us disculpeu pas, amic. De fet crec que necessitava parlar amb algú que no fes pudor a sang. I que no em parlés de triomf i glória. I de botí…i que no comptés els morts com a trofeus…

El caminant va mirar el cavaller amb una barreja de curiositat i comprensió. Va moure el cap, afirmativament, i va fer un petit silenci, abans de parlar:

– Escolteu, senyor: no parleu pas com un home de guerra. La vostra mirada està carregada de tristor. I sou ben jove per tenir aquesta mirada!…A la vostra edat, i amb el vostre origen, la sang bull d’ànsies d’aventura i de desafiaments. Us ho dic per experiència. Ja fa molt, molt temps, però no he oblidat del tot el que es ressent…

– ¿Així vos també vau ser cavaller?

– Oh, sí!…I, durant un temps, ben conegut…- digué, clavant la mirada en el cel blau- Però després vaig decidir que aquell no era el camí que volia fer. No era l’emprempta que volia deixar…I, si m’ho permeteu, us diré que pensó que a vos us succeéix quelcom semblant…I perdoneu la gosadia…

El cavaller va somriure tristament. I es va mirar el seu interlocutor, fit a fit.

– Sembleu molt savi, amic meu. I, en atenció a la vostra confiança, i a aquesta saviesa que us veig a la mirada, us faré una confessió. I no penséu pas que m’es fácil: no soc persona que parli amb fluidesa dels seus somnis, i dels seus desencants. Em considero prou introvertit…

– Senyor, no parleu pas si no ho voleu…

El cavaller va mirar al lluny uns instants, i després començà a parlar:

– Desde petit he sentit parlar dels honors del meu llinatge, i del fets als que aquest llinatge m’obliga. He escoltat a tutors, i mestres d’armes. I, sobre tot, he escoltat parlar al meu pare. Per ell tot es redueix a portar l’escut de la familia, amb valor i orgull!… Enfrontar-me a tot aquell que ens sigui enemic, i, d’acord amb aixó, no tenir escrúpols a l’hora de matar. Matar, sí. Perque en aixó es redueix en el fons la questió: matar o morir. Destruir la vida aliena, per defensar la teva. Despullar de riqueses l’enemic. Apoderar-te de tot el que era seu. I permetre que la teva ost faci el mateix…: violar les dones, cremar les cases, saquejar els pobles i les masies, esclavitzar els sobrevivents…I jo em demano ¿És aixó el que la Providéncia vol de mi? ¿Es aquest el meu destí? ¿És aquest l’honor que haig de oferir als meus avantpassats? ¿Fins quan?…Fins el dia en que sigui vençut al meu torn, i l’or es torni foc, els crits de joia es converteixin en planys d’agonia, la meva mare i les meves germanes, i les dones dels meus soldats siguin violades, i el cel es tenyeixi de gris de fum…

I no es pas la covardia la que em posa aquestes paraules a la boca, creiéu-me. No em considero pas covard. De fet tinc prou bona fama…- digué amb amargor- Però la insatisfacció em persegueix. Desconfio dels homes que son com el meu pare. Desconfio de la “meva gent”. Fujo de festes i honors, de cants de victoria, perqué no signifiquen rés per mí. Perqué, mentre escolto les celebracions i les rialles,…dintre meu escolto els gemecs dels ferits, i els crits de  les dones, i el soroll de l’incendi….- un sanglot li va trencar la veu- No soc pas un cavaller, amic. Almenys d’acord amb el que tothom pensa que ho hauria de ser. I el meu pare n’és conscient. Ho veig en els seus ulls quan em mira. No em diu rés perque coneix el meu coratge. Però sé que es demana més d’un cop quina clase de fill li ha tocat en sort!,…Però, ¿sabéu?, aixó és el que menys m’amoïna…

Es va fer un silenci. El cavaller va tornar a agafar la branqueta de romaní, i se la va mirar amb dolcesa. I va continuar:

-¿Veieu? Aquesta branca, tan senzilla, tan perfecte, és el que realment importa. Aquí, en el bosc, lluny dels homes que em reverencien o em temen, de les dones que em miren amb ulls d’admiració, és son em sento “viu”. On em sento “jo”. Sé que el cel, el bosc, la pols del camí, mai m’incitaràn a la destrucció per ambició. A la lluita sense sentit. Aquí no em sento traït ni desconfiat….- va riure amb ironia- Pot ser vaig néixer per ermità, i no pas per cavaller!…

El caminant s’el va mirar fixament. I va somriure lleugerament.

– Senyor. Vos m’heu obert el vostre cor, i m’heu parlat de les ombres que poblen la vostra ànima. I us comprenc. Us comprenc molt bé. Permetéu-me doncs, que us expliqui la meva história. Penso que pot ser, amb l’ajuda del qui tot ho pot, us portarà una mica de llum…

Fa molts anys jo era un cavaller com vos. Com vos m’enfrontava a l’enemic amb coratge. Mai no defugia un enfrontament, si la justicia n’era el trofeig. I era conegut, molt conegut. Respectat i temut alhora. Eren temps difícils, sí. Insegurs…Més del que ho són ara..I era temps de supersticions, de màgia i pors…

Un dia em dirigía cap al Pirineu, quan, en un petit poblet, vaig sentir parlar d’una gran desgràcia que asolaba el castell veí i el seu feu. Un drac, sortit directament de l’infern, deien, estaba sembrant el pànic i la mort per la contrada. Segons els vilatans, era gran com la torre de l’homenatge, lleig com el mateix Llucifer, i absolutament despietat. Portàven temps suportant que es mengés les ovelles, les vaques, i tot alló que és mogués i tingués vida. El rei, surpassat pel monstre i les seves malifetes, i després de haver ofert desenes de misses per que el malsón acabés i Deu Nostre Senyor fes anar a parar a l’infern aquell drac demoníac, havia fet una proclama. En ella oferia la mà de la seva filla al cavaller que aconseguís acabar amb el monstre. De fet la seva filla havia demanat ser oferida en sacrifici a la béstia, per tractar de aplacar-la amb una víctima de tan alt llinatge. Una noia coratjosa, els cels em valguin!

Jo, un cop més espolejat per les ganes d’impartir justicia, i vencer el maligne, vaig anar a veure el rei, i li vaig oferir retar el drac en combat singular. El rei, mirant-me de dalt baix, va accedir. De fet estaba ben desesperat…! I l’endemà, després d’haver-me encomenat a Nostre Senyor Jesucrist, em vaig encaminar, amb la princesa, cap al cau del monstre.

T’estalviaré la descripció de l’enfrontament. Mai me les havia vist amb un drac, i us puc ben assegurar que vas ser ben diferent a tot l’anterior. Només et diré que, per primer cop a la meva vida, vaig perdre el coratge, i les inseguretats es van apoderar de mi. Oh, sí! Les históries parlen del cavaller valent que va alliberar la princesa i el poble, quasi bé sense moure un dit. Però us asseguro que vaig sentir la por recorrent la meva columna…! Por a no poder. Por a perdre. Por a morir. Por, en resum, a fracassar!… Quan, inesperadament, en un moment donat, és va fer la llum dintre meu. Com una espurna sobtada! I vaig compendre que el drac més perillós no era el que s’alçava davant meu, desafiador i segur del seu poder. Els dracs més perillosos éren dintre meu. I vaig entendre que només vençent-los a ells, podria derrotar el monstre. I així va ser…Vaig cercar de nou la seguretat en mi mateix, i vaig fer fora els “fantasmes” que giravoltàven dins el meu cap. No va ser fácil, però…ho vaig aconseguir!

Vaig tornar vencedor, amb la princesa de la mà, i l’espasa tenyida amb la sang del drac. El poble em va rebre amb flors, cants, pregàries per la meva salut i la meva glória futures…I el rei, quasi plorant de joia, em va abraçar, i em va oferior cumplir la seva promesa: la mà de la princesa era meva! M’el vaig mirar. La vaig mirar a ella..i vaig refusar. Quelcom havia canviat dintre meu aquell dia…I, amb la benedicció incrédula del rei, i la joia dels vilatans, vaig abandonar el poble…

Aquell dia vaig compendre que cap honor extern no valia rés, davant el triomf de véncer els teus dracs interns. Uns dracs que jo no havia percebut mai, però que eren dintre meu, a l’aguait, esperant derrotar-me  en el moment menys esperat…Desde aleshores que volto pels camins, cercant la pau i la serenor. No preciso de cap honor, ni cap reconeixement. De vegades sento parlar de mi, i somric per dins…I penso que cap llegenda que es pugui fer sobre mí, arribarà a explicar la meva millor victoria: la meva contra mí mateix; la que vaig aconseguir, alliberant l’home real, amant del món i de la senzillesa que, custodiat gelosament pels dracs, romania dins la meva ànima…

No sé si us haurà servit de gaire, senyor, però crec que vos teniu els vostres dracs també. I, a diferencia meva, sabeu els seus noms: insatisfacció, desconfiança, tristesa, obligacions de llinatge…Enfrónteu-vos-hi, jove cavaller!!! Allibereu l’home que romàn dins vostre! I, si la victoria us porta per uns camins que el món que ens rodeja no entén, no us rendiu pas! Si la vostra mà va ser creada per guarir, per ajudar, i no per ferir o matar, sigueu ferm! Feu fora els vostres dracs, els vostres enemics de debó! Perqué, recordeu-ho: cap monstre demoníac podrá fer-vos mai tan de mal com ells…Retrobeu la confiança! No penseu que qualsevol persona que s’apropi a vos, porta una espasa amagada al darrera. Jo no en portava pas cap, ¿oi?. Vau saltar, previngut contra mí…i aquí estem, compartint uns glops d’aigua, i unes petites confessions….

Ja es fa tard. Haig de seguir el meu camí. I vos heu de trobar el vostre, jove amic!…teniu tot el coratge del món per fer-ho, i tota la netedat a la mirada perque sigui el correcte. Poséu-vos dempeus, donçs, i camineu cap el vostre ideal. I no perdeu mai de vista la branca de romaní. Pot ser no s’hi havieu fixat mai, però aquest és el veritable tresór: la Creació que ens envolta…!

Que Déu us guardi sempre, amic, meu….! – i el vell, aixecant-se, i acomiadant-se amb la mà, va tornar al camí, sense mirar enrera.

El cavaller, que havia escoltat en silenci emocionat la história del vell caminant, es va aixecar. Va deslligar el seu cavall, mentre un somriure suau li anava neixent als llavis…

Lentament, va agafar les regnes de la muntura, i, començà a caminar al seu costat. L’espasa va quedar, brillant i orfe, a terra, als peus de l’arbre, mentre el sol s’anava tornant cada cop més vermell, i allà, al fons del camí, la figura de Jordi, l’antic i vell cavaller, s’anava desdibuixant en la distancia…

ESCENARI ENDINS

Avui, dia ventòs d’abril, dia en el que el futur s’aproxima amb pàssos de gegant, avançant l’inevitable, he pensat en el teatre…Precisa i llógicament, en el teatre. I, concretament, en el meu “perquè”, en fer teatre.

Perque tots els qui trepitgem en un moment o altre un escenari, en tenim un de “perqué” per fer-ho. Tots. Tots tenim en comú aquest xic, o aquest molt, de bogeria entramaliada i subtilment exhibicionista. Uns més d’una cosa; uns altres més d’un altre…però en tenim. I, a sobre s’hi amunteguen il-lusions, timideses per véncer, paradisos per descobrir, personalitats per enfortir, egos per ensinistrar….tot un seguit de motius i raòns, que ens fan endinsar-nos en una aventura, de trajecte desigual, i final incert…

Jo, amics, no he estudiat pas teatre. Mai he trepitjat una académia. No tinc ni un bri de técnica. Gens. No en sé de cap métode, si no es el nom. I no sé pas si això és bo o dolent. Suposo que ni una cosa ni l’altre…Al més pur estil dels cómics d’altres temps, ” faig camí, caminant”. Sí, com els antics aprenents de les botigues: mires, escoltes, et fixes, i, un bon dia, has fet un passet més…Has “aprés” un xic més…

I és que, per a mí el teatre, fer teatre, no ha estat mai, ni és, una professiò, un mitjà de vida. Per a mí fer teatre és una mena de necessitat; una indisciplinada manera de disciplinar el meu “jo”. Una mica com escriure; una mica com obrir una aixeta….Sí. Obrir l’aixeta, i deixar sortir un fí rajolí d’aigua fresca, o unes gotes d’amargor…O de donàr-li el tomb complert, i alliberar un torrent impetuòs i salvatge, o, fins i tot, les escorrialles d’una fosca i vergonyant claveguera…

Ser, i no “fer veure que ets”. Sentir, i no “fer veure que sents”…Caure en el parany encisador, de treure el que soc i el que sento, per donar-li al personatge. I aconseguir que la meva pell s’estremi, quan ho fa la d’ella. Riure amb la seva rialla, i fer-la plorar amb mí. Avergonyir-te dels seus desitjos, i perdre la vergonya que amaga els meus. Ser “elles”, sent “jo”…Ser…

No. Humilment reconec que no tinc cap bagatge que em recolzi. Cap coneixement que m’ajudi. I em sap greu. De debò. En aquestes alçades de la vida només puc donar gràcies als directors i als companys que he anat tenint al meu costat. Als qui em van empényer en un bon començament, i als que m’han ensenyat amb el seu treball, dia rere dia. Als qui m’han fet costat en escena. Als qui m’han fet arribar invisiblement, la seva passiò per crear. Als qui m’han plantejat desafiaments que no hagués escomés mai sense la seva suau, pero ferma empenta…Als qui encara segueixen confiant en mí, fins i tot quan la meva confiança (defecte de familia) trontolla. Als qui “em veuen”, quan jo ja no em veig…I també als qui ja no “em veuen”, quan jo només m’albiro…

Segueix bufant el vent d’abril, i, no puc, no volia acabar, sense recordar aquells que, en el moment que jo vaig començar a “ser”, petita insignificància en un Univers meravellòs, van vessar dins la meva sang aquest delit per donar còs i veu; per cridar, riure i plorar; per estremir-me; per estimar; per sentir-me envahida per quelcom més gran que jo…No podia acabar aquesta petita confessiò, aquest petit alleujament, sense dir els seus noms: Lluís, avi i mestre meu, ànima rebel que habites l’Espai; Montserrat, mare, temperament i força; i Esteve, trò i talent, que, de puntetes, fas, molt a poc a poc, un lent mutis…Us ho dec…Us dec cada personatge i cada batec, abans de que s’alci, amb el seu xiuxiueig, el teló…

 

 

 

 

SOTA EL VENT DEL NORD…

Saps? Et sento dins el vent que bufa aquesta nit, mentre soc aseguda davant l’ordinador. T’hi assembles…Apassionadament glaçada. Perqué així ets tú: reducte on flameja un foc fred i destructiu…

Ens vàrem trobar cara a cara ja fa un any. Cóm passa el temps…! Jo ja et coneixia, però. T’havia “vist”, amb diferents rostres. Tanmateix ara era diferent….molt diferent… I, temuda reina, vaig sentir un pés feixuc, en llegir les teves paraules, a les qui havia de donar veu, i tó, i forma…

Mai m’havia trobat amb algú tan diferent a mí, i que fos tan a prop. Rés d’amor fidel fins al límit, aquest cop! Cap dignitat serena i adolorida, aquesta vegada. Ni una engruna d’entrega generosa…Ni un rampell d’amor madur i lleial…

Quan em mirava al mirall no “et veia”. Quan escoltava els meus pensaments, els meus records, cercan-te, no et trobava…Et resisties a entrar dins meu. Pot ser et tenia por…Pot ser tenia por de mí. Por de trobar alguna cosa dins meu que s’assemblés u xic a tú…Tots tenim un costat fosc, que no ens agrada trobar un matí qualsevol, mentre ens mirem als ulls. Però no. Jo sabia que no. Tu i jo no teniem rés a veure, per sort…Tú eres l’excés, i jo la simplicitat. Tú estimes les ombres, i jo la llum. Tú ets la negror, i jo estimo la transparéncia. Tú estimes, matant la vida, i jo crec en que es pot perdre la vida estimant…Ben diferents, oi?

Però, tanmateix, ombra blavosa i gelada, en el decurs dels mesos, vaig apendre de tú. Curiosament ho vaig fer. Em sentia reptada per tú. Eres allà, amb la teva ambició i la teva crueltat, “insadollable i luxuriosa”, mirant amb menyspreu aquella desditxada mortal que t’havia de donar cos… Una dona que només se t’hi assemblava en la rossor del cabell i en la blancor de la pell. Una dona a la que li mancava l’empenta. Que s’havia mantingut fins aleshores en una confortable zona de passions controlades i quasi “virginals”. I, pel contrari, tú eres l’huracà i l’agoserament; el pensament àgil, i la manipulaciò subtil. La cara més fosca de l’ésser femení. I, poc a poc, en aquella petita sala, pedra i temps, em vas anar filtrant la teva sang enverinada. Poc a poc em vas ensenyar la fermesa de la trepitjada. Poc a poc em vas mostrar els camins tortuosos que l’ambició pot arribar a seguir…I el gel que guia la mà de la venjança més baixa i menyspreable…

Em vas ensenyar ón porten les passions i la ceguesa carnal. Em vas donar la mà per pujar a una alçada, desde la qual governar els instints més baixos, i els egos més estúpidament destructius de l’home. Vas donar als meus malucs la capacitat de moure’s i a les meves cames el poder de apuntar ben amunt, cap el cel negre. Em vas ajudar a entendre amb quin poder Salomé va aconseguir el cap de Joan… Em vas mostrar com s’atia el desitg, per utilitzar-lo. I com el desitg et pot rendir, per colaborar amb la foscor. En resum, em vas mostrar tot el que mai, mai, no vull ser. Em vas mostrar l’enemiga que no em vull trobar quan em miri al mirall cada matí!

M’has alliçonat molt bé, terrible emperadriu. Ho saps molt bé! I m’has ajudat a conéixer la tremolor que et tempta, quan et mires el món postrat als teus peus. I també l’autodestrucció a la que la egolatria condueix inexorablement. M’has mostrat amb cruesa qué és no tenir ànima…I t’ho agreeixo! perqué em vas reptar, mirant-me amb els teus ulls de serp, i accedint al repte, vaig compendre encara més el que significa donar cós a qui és totalment diferent a tú. Em vas mostrar que precisament aquesta és la grandesa i la màgia de interpretar…

Encara ens queda un dia per fusionar-nos, tú amb mí, i jo amb tú. Un espai i un temps en el que tornarem a ser dues en una. Un moment per suplicar, traïr, manipular, seduir, sotmétre’s i sotmétre. Un moment per alçar-se, i un moment per caure…Després es farà el silenci. Caurà el teló, i tú aniràs a trobar Cessònia, la meva estimada emperadriu enamorada, i Calpúrnia, la fidel i plorosa dama…I et faràs una amb elles, dins el meu record.

Segueix bufant el vent gelat. El vent furiós del Nord. del Nord, com tú…Bona nit, Tamora. No t’en vagis encara. Dóna’m empenta per fer-te meva un cop més…I, després, tigressa abominable, Semíramis, ninfa, sirena…després, calla…..!

 

 

 

QUAN EL VEL S’ESQUINÇA

 

NOCHE 2

La nit ja ha caigut. Encara és aviat. Sorolls de tota mena poblen el carrer. Sóm a la tardor, i els dies són curts, tot i que la temperatura no acompanya pas…Els pins, al costat de casa, segueixen verds. Jo, personalment m’estimo més aquells arbres que és vesteixen d’or i coure en aquestes dates, preò és el que té la costa mediterrànea: la Natura és resisteix a deixar de ser eterna primavera, o esplendorós estiu…No són per ella els boscos ombrívols, on els arbres s’esfullen tendrament. Ni els cendalls de boira, que deixen entreveure taronges inverosímils, i vermells encesos, vestint les branques mig tremoladisses.

Aquesta nit és diferent per molta gent. La d’ahir va ser la de la celebraciò de la tardor i la llar. El record de que la Natura és un cicle imparable de canvis periódics, i misteriosos. Nit de riures, i nit de fantasies, també. És el cap de setmana en el qual el vel entre el que “és”, i el que ha “deixat de ser”, es fa encara més fi; encara més incert; encara més inquietant….

Riem, i gaudim d’históries de difunts, d’ànimes en pena, de crims inexplicables i possessions esfereïdores…I ho fem amb un xic de morbositat curiosa, i temerosa alhora. És ben cert que no hi ha rés més terapéutic que riure de les propies pors!.. Fer-se una cuirassa de incredulitat agoserada, mentre en algún moment de les nostres vides, sempre ens hem fet la mateixa pregunta: “¿I després, qué?”

I és que, malgrat cents de teories, filosofies i religions, nascudes a l’ombra d’aquesta pregunta universal, la resposta és lluny de ésser trobada. Ni la ciéncia, ni el pensament hi han pogut donar cumplida satisfacció. Seguim caminant a cegues, amb només una cosa segura: anem de cara al desconegut. Tots.

Encara recordo quan jo, en plena adolescéncia, vaig ser “conscient” per primer cop, de la existéncia d’aquell moment suprem. I també recordo la sensaciò de buit, de pànic, de incredulitat, de desampar…Crec que a tots ens ha arribat aquest moment, més aviat o més tard. I aleshores allà estaven les ideologies, majoritàriament religioses, per donar-nos una resposta convenient i tranquilitzadora. Una resposta que no ens tranquilitzava gens, però. Altres vegades, per altres persones, la explicació era molt més simple: quan arriba el moment, la llum s’apaga, i arriba el silenci, i el són que no te fi: rés més. Cap d’aquestes respostes, com cap de les que s’han donat al llarg dels segles, han pogut omplir aquest buit. Aquesta sensació de “estafa”, que a cops ha semblat la Vida. Néixer, créixer, riure, plorar, estimar, patir, treballar, lluitar, enmalaltir…i acabar…

Doncs bé, en aquest començament de la nit en la que, com deia, la nostra civilització dóna un cop d’ull melangiós i temerós, en aquest misteri universal. Avui, quan milers de persones han recordat amb més força i emoció a aquells que ja no hi son; avui, primer de novembre, vull expresar el que sento molt endins. Molt fons. Allà ón romanen aquelles preguntes que formen part de la mateixa esséncia de ser ésser humà. I, ¿sabeu qué és el que em ve a la memória? La figura del meu avi. La seva força creativa. La insisténcia amb la que em va ensenyar a gaudir del món i de la seva innmesitat i bellesa. La seva tasca educadora de la meva sensibilitat, davant de l’art i la creativitat, humanes. I com, sense que ell s’en adonés en aquells moments, aquesta llavor, sembrada en una nena que, com tots els infants, era una esponja àvida d’empapar-se de coneixement, va anar arrelant, madurant, creixent, i donant lloc a la certesa incerta (oh paradoxa!…) de que, malgrat la fi de la respiració, malgrat la gelor de la sang dins les venes, malgrat el colapse físic, l’èsser humà no acaba dins la negror d’una nit sense final… I no penseu que em baso en cap teologia compassiva, ni en cap promesa confortadora: les meves creénces en aquest tema, són més cop d’empenta activa, que estàtica resignació. No. La meva certesa incerta es fonamenta en la convicció de que no hi ha rés més equilibrat que la Natura. I rés més desequilibrant que l’Home. I la Natura, com a font d’equilibri, i donat que ha conferit a l’ésser humà unes capacitats que cap altre ésser viu posseeix, per llógica “natural”, ho ha fet amb una intenció “inteligent”. Perteteu-me que m’expliqui.

La creativitat és una qualitat implícitament humana. La capacitat de construïr, pel sól fet de fer-ho, i de fer-ho amb la possibilitat de la lletjor més absoluta, o de la bellesa més sublim, és exclusivament humana. L’home no només és capaç de gaudir de la meravella que el rodeja. També és capaç de crear bellesa, i harmonia. I emocionar-se amb ella. És capaç d’estimar, de totes les maneres i en tots els sentits. D’escollir “a qui” estimar d’una manera diferent. És capaç d’imaginar infinites melodies, de pintar amb colors cada sensació i cada emoció. És capaç de cercar el “perqué”, i també el “perqué” de perqué cerca…És capaç de pujar al cim més alt, només per sentir com frega la llibertat absoluta amb la punta dels dits. També pot posseïr el dó de expresar sentiments amb els membres del seu cos. O el de fusionar-se amb l’ànima d’un personatge, i plorar i fer plorar, i riure, i fer riure, amb ell…

L’home és capaç de donar-se sense límits, de lliurar-se en els altres sense límits, de defensar i entregar la vida per un ideal, sense límits…De ser generós sense límits…

Però també l’home és capaç de les més abjectes baixeses. És capaç de tornar la seva capacitat creadora, en capacitat de destrucció. De crear lletjor on hi havia bellesa. I caos on regnava l’harmonia. És capaç de provocar els laments més dolorosos en els seus germans. D’odiar amb fredor. D’ambicionar el poder sense fré. De posseïr sense fre. De infringir sofriment sense fré. De imaginar i portar a terme les tortures més terribles. De utilitzar el nom de déu, per aconseguir els seus propis fins. D’esclavitzar els seus iguals. D’erigir-se a sí mateix, com un déu….

En resum, l’home és, amb diferéncia, l’ésser més dotat de la Natura, pel positiu, i també pel negatiu. Només hi ha una cosa que marca la diferéncia entre la llum i la foscor: el do més important, la llibertat d’escollir. La Llibertat primigénia, no la que gaudim, la qual molts cops és inexistent o està prostituïda per les ambicions. Aquesta capacitat d’elecció és la que ha establert sempre la gran diferéncia.

Doncs bé. En base a tot el dit, avui, ara que la nit ja és ben negre; avui que el vel finíssim entre el cós i l’ànima és fa encara més fi, aquesta nit, expresso la meva convicció de que aquestes capacitats de bellesa, de creació, d’amor, de generositat, de pensament, de “humanitat”, trascendeixen el moment del fi de la respiració, de la gelor de la sang dins les venes, del colapse de l’organisme…El cos s’atura, però l”home”, l’ànima humana permaneix…Ón? No ho sé. Cóm? Ho ignoro. Pot ser en la pols de les estrelles. Pot ser dins el vent que ara mateix bufa…Pot ser en la llavor que creix dins els qui venen darrera nostre…Pot ser en la eterna música de l’Univers. O pot ser dins les notes d’una música, o en els colors d’un quadre, o enmig les paraules d’un llibre, o entre les parets d’un hospital de refugiats…O, tal vegada, romàn en el sí de la Natura, senzillament. Desde el començament dels temps.

Avui, la nit en la que el vel s’esquinça, sentim aquesta preséncia benéfica. I fem el propósit d’honorar les ànimes d’aquells que romanen per sempre en el sí del “tot”, retrobant el sentit a la Vida, i reaprenent a lluitar i a gaudir de la Llibertat primigénia: aquella que ens fà ànimes; que ens fa éssers humans creadors.

En memória de tots els qui per fi, “són”….

SEMBLANÇA

“La dona tenia la pell gastada pel sol i una vida difícil, com la de totes les dones d’aquelles terres, en aquells temps. Una fina xarxa d’arrugues enmarcava els seus ulls, i, sota el mocador que li cobria el cap i les espatlles, el seu cabell és deixava veure, castany, amb fines metxes grises. Les mans, llargues, treballades, romanien reposant sobre la faldilla del seu vestit de color torrat. Una dona de vora cinquanta anys, amb tota una vida a la seva esquena… Una dona com tantes altres, però amb uns ulls agrisats, plens de vida! Uns ulls que esguardàven la vall, mentre els darrers rajos del sol ponent l’enrojolàven suaument.

Aquells ulls eren profunds, com un llac ón pérdre’s, cercant preguntes i respostes. Uns ulls que havien brillat amb joia, que havien expresat temença, sorpresa. Uns ulls que havien somrigut amb dolçor, i plorat amb dolor. I on, com quan era una adolescent més, s’hi reflexaven una voluntat aferrissada, i una intuició innata.

Sospirà, recordant…Molts cops li succeïa: un cop acabades les feines de la casa, asseguda de cara a la vall i mentre els ocells volàven de retorn als seus nius, també ella deixava volar els seus records…I, dins el seu cor i la seva ment, revivia el rostre d’aquell ocell jove i amb una voluntat i una fermesa encara més grans que la seva, que un dia, feia ja ¿tant?…també havia alçat el vol, amunt, amunt…

Però primer va ser la descoberta. I abans la joia. I abans encara, la sorpresa i l’encís. I la llum fulgurant dins la seva ment, ón s’insinuaven paraules silencioses… I la tremolor, i les papallones a l’estòmac. I, abans encara, els ulls d’aquell noi del seu poble, amb les mans fortes de treballador, i el somriure ample. Aquell noi, uns anys més gran que ella, amb qui va somniar tants dies i tantes nits, mentre treballava sense descans, a casa dels seus pares. Feia tant de temps…

I, malgrat aixó, encara es podia sentir estremir, quan va intuïr la diferéncia de tot plegat… Una diferéncia que no va asumir del tot, fins que va veure, anys més tard, aquella mirada sense fi en els ulls del seu fill; fins que el va sentir parlar; fins que el va veure viure..! Una diferéncia que la va fer rebel-larse involuntàriament, quan aquells ulls estimats és van tornar de vidre esquerdat. Quan és va fer de nit dins la seva ànima, i un fred glacial s’hi va instal-lar…Un fred que semblava ser, paradoxalment, de color vermell: el color del foc…el color de la sang.

Va sentir fred, ara. Però un fred físic: el sol ja s’havia amagat, i l’aire fi i transparent com el cristall, la va fer tremolar. S’embolcallà amb la manta que romania al seu costat, i, amb un gest cansat, s’aixecà. Mirà per darrer cop en el dia, el llunyà i morat perfil de les muntanyes, allà cap al sud; alcà els ulls cap el cel estrellat, esboçant un somrís, i es girà, tornant cap a casa seva. La seva figura, un xic més alta que la resta de dones del seu entorn, es va anar perdent en la foscor, fins que, en arribar a la seva llar, de la porta de la casa veïna, es va sentir una carinyosa salutació: “ Bona nit, Maryam!…”

Ha estat una semblança. Una imatge de “cóm” podria haver estat. De quina imatge podia tenir. I quin tarannà. Només una modesta i personal aproximació.

I provocada per qué? Curiosament per la indignació. Sí, la meva indignació. M’explicaré:

Fa uns dies va saltar als medis la notícia de que una determinada advocació de María, anava a ser condecorada per un ministre de l’Estat Central. I la notícia em va colpejar; em va molestar. Una dona humil, senzilla, natural, “normal” en sí mateixa, anava a ser premiada amb una condecoració tan terrenal, amb tan poc a veure amb ella…ni amb el seu fill, ni amb rés…

Un cop més els homes ens arroguem el dret a fabricar-nos un Déu a la “nostra imatge i semblança”. I un cop més a la história, ens entestem en posar llautons, or i vellut, a sobre la pell humil, el cos treballador i l’ànima pelérina. En fer-nos amos, sense cap escrúpol, de tot allò que ens pugui servir per els nostres propósits. En enaltir terrenalment allò que s’enalteix per sí mateix, precisament per la seva senzillesa. I tot aixó amb la benedicció de l’estament competent….

Maryam i els fusells. Maryam i l’exércit. Maryam i el poder…Reconec que sí, m’incomoda. M’estimo més véure-la d’un altre manera: Maryam i la seva terra. Maryam i el seu cel. Maryam i el seu fill. Maryam i el seus amics. Maryam i la Vida….

ELS DOS CAMPANARS

PIRINEU

Doncs, què us heu fet, superbes abadies,

Marcèvol, Serrabona i Sant Miquel,

i tu, decrèpit Sant Martí, que omplies

aqueixes valls de salms i melodies,

la terra d’àngels i de sants lo cel?

Doncs, què n’heu fet, oh valls!,

de l’asceteri, escola de l’amor de Jesucrist?

On és, oh soledat!, lo teu salteri?

On tos rengles de monjos, presbiteri,

que, com un cos sens ànima, estàs trist?

D’Orsèolo a on és lo dormitori?

La celda abacial del gran Garí?

On és de Romualdo l’oratori,

los pal·lis i retaules, l’or i evori

que entretallà ha mil anys cisell diví?

Los càntics i les llums s’esmorteïren;

la rosa s’esfullà com lo roser;

los himnes sants en l’arpa s’adormiren,

com verderoles que en llur niu moriren

quan lo bosc les oïa més a plaer.

Dels romànics altars no en queda rastre,

del claustre bizantí no en queda res;

caigueren les imatges d’alabastre

i s’apagà sa llàntia, com un astre

que en Canigó no s’encendrà mai més.

Com dos gegants d’una legió sagrada

sols encara hi ha drets dos campanars:

són los monjos darrers de l’encontrada,

que ans de partir, per última vegada,

contemplen l’enderroc de sos altars.

Són dues formidables sentinelles

que en lo Conflent posà l’eternitat:

semblen garrics los roures al peu d’elles;

les masies del pla semblen ovelles

al peu de llur pastor agegantat.

Una nit fosca al seu germà parlava lo de Cuixà:

–Doncs, que has perdut la veu?

Alguna hora a ton cant me desvetllava,

i ma veu a la teva entrelligava

cada matí per beneir a Déu.

–Campanes ja no tinc –li responia

lo ferreny campanar de Sant Martí

–. Oh!, qui pogués tornar-me-les un dia!

Per tocar a morts pels monjos les voldria;

per tocar a morts pels monjos i per mi.

Que tristos, ai, que tristos me deixaren!

Tota una tarda los vegí plorar;

set vegades per veure’m se giraren;

jo aguaito fa cent anys per on baixaren:

tu, que vius més avall, no els veus tornar?

–No! Pel camí de Codalet i Prada

sols minaires obiro i llauradors:

diu que torna a son arbre la niuada,

mes, ai!, la que deixà nostra brancada

no hi cantarà mai més dolços amors.

Mai més! Mai més! Ells jauen sota terra;

nosaltres damunt seu anam caient:

lo segle que ens deu tant, ara ens aterra,

en son oblit nostra grandor enterra

i ossos i glòries i records se’ns ven.

–Ai!, ell ventà les cendres venerables

del comte de Rià, mon fundador;

convertí mes capelles en estables,

i desniuats los àngels pels diables

en eixos cims ploraren de tristor.

I jo plorava amb ells i encara ploro,

mes, ai!, sens esperança de conhort,

puix tot se’n va, i no torna lo que enyoro,

i de pressa, de pressa, jo m’esfloro,

rusc on l’abell murmuriós s’és mort.

–Caurem plegats –lo de Cuixà contesta–.

Jo altre cloquer tenia al meu costat:

rival dels puigs, alçava l’ampla testa,

i amb sa sonora veu, dolça o ferestec,

estrafeia el clarí o la tempestat.

Com jo, tenia nou-cents anys de vida,

mes, nou Matusalem, també morí;

com Goliat al rebre la ferida,

caigué tot llarg, i ara a son llit me crida

son insepult cadavre gegantí.

Abans de gaire ma deforme ossada

blanquejarà en la vall de Codalet;

lo front me pesa més, i a la vesprada,

quan visita la lluna l’encontrada,

tota s’estranya de trobar-m’hi dret.

Vaig a ajaure’m també; d’eixes altures

tu baixaràs a reposar amb mi,

i, ai!, qui llaure les nostres sepultures

no sabrà dir a les edats futures

on foren Sant Miquel i Sant Martí.

Així un vespre els dos cloquers parlaven;

mes, l’endemà al matí, al sortir lo sol,

recomençant los càntics que ells acaben,

los tudons amb l’heurera conversaven,

amb l’estrella del dia el rossinyol.

Somrigué la muntanya engallardida

com si estrenàs son verdejant mantell;

mostrà’s com núvia de joiells guarnida

i de ses mil congestes la florida blanca

esbandí com taronger novell.

Lo que un segle bastí l’altre ho aterra,

mes resta sempre el monument de Déu;

i la tempesta, el torb, l’odi i la guerra

al Canigó no el tiraran a terra,

no esbrancaran l’altívol Pirineu!

CANIGÓ

J. Verdaguer